Encamado de los cereales: causas, identificación y soluciones

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El encamado de los cereales se produce cuando los tallos se doblan o colapsan debido a la insuficiente resistencia a las tensiones mecánicas de la cubierta vegetal. Este fenómeno puede tener un origen fisiológico, relacionado con la genética varietal, la densidad de siembra, la fertilización nitrogenada, el estado del cultivo o las condiciones climáticas, en particular la lluvia, las tormentas y el viento. En el cultivo, el acame afecta negativamente a la cosecha, reduce el potencial de rendimiento y puede degradar la calidad sanitaria del grano y la paja. Agrobiotop ayuda a los agricultores de cereales a identificar mejor los factores de riesgo, prevenir el acame y desarrollar estrategias de control adecuadas.

¿Qué es el encamado de los cereales?

El encamado es un fallo de la vegetación en el que las plantas caen parcial o totalmente al suelo. Afecta principalmente a los cereales, en particular al trigo común, al trigo duro y a la cebada, pero también puede afectar a las leguminosas, la colza, el lino o el girasol.

En los cereales, el acame suele deberse a la debilidad mecánica del tallo: este ya no puede soportar el balanceo provocado por el viento, la lluvia, el peso de la espiga o la carga de los granos. Con menor frecuencia, el acame puede estar relacionado con el aflojamiento del suelo o una debilidad en el sistema radicular, lo que provoca que la planta entera se vuelque.

Los principales tipos de encamado de los cereales

El acame puede ser fisiológico, parasitario o estar relacionado con las raíces, dependiendo de la causa principal de la fragilidad observada en el campo.

  • El encamado fisiológico se produce cuando los tallos no son lo suficientemente fuertes para mantenerse erguidos. Se ve favorecido por entrenudos excesivamente largos, paredes del tallo delgadas o una base del tallo poco resistente. Los primeros nudos desempeñan un papel fundamental en la estabilidad de la planta, ya que soportan gran parte de la tensión mecánica. Cuando estas zonas son débiles, el cereal es menos resistente al viento, la lluvia y el peso de la mazorca.
  • El encamado parasitario es causado por ataques de hongos en el tallo. Estas enfermedades debilitan principalmente la base de las plantas, reduciendo su capacidad para mantenerse erguidas hasta la cosecha. La podredumbre de la raíz es una de las enfermedades asociadas a este fenómeno, al igual que ciertas marchiteces por Fusarium y Rhizoctonia, según las circunstancias.
  • El encamado radicular se produce cuando la planta entera se inclina, sin que el tallo presente una flexión definida. Puede afectar al trigo duro desde la etapa de espigado en adelante y es menos frecuente que el acame debido a la fragilidad del tallo. Se asocia con un sistema radicular débil o una fijación insuficiente en el suelo. En este caso, la planta no solo se dobla, sino que pierde estabilidad en la base.

¿Cuáles son las consecuencias del encamado?

El encamado puede provocar una caída significativa en el rendimiento, especialmente cuando ocurre al inicio del ciclo de cultivo. En casos de acame temprano, las pérdidas pueden alcanzar hasta 25 quintales por hectárea, ya que las plantas acamadas reciben menos luz, desarrollan los granos con menor eficacia y quedan más expuestas a la humedad.

La calidad del grano también puede verse afectada, especialmente cuando se retrasa la cosecha o cuando el cultivo de cobertura permanece aplastado contra el suelo. La cosecha se vuelve más lenta, costosa y difícil, con mayores pérdidas potenciales durante el corte. A partir de la etapa de espigado, el peso de los granos aumenta aún más la tensión en los tallos y puede agravar cualquier debilidad preexistente.

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Los principales factores de riesgo para el encamado de los cereales son:

En la aparición del acame se combinan varios parámetros. El riesgo final rara vez depende de un solo factor: suele ser el resultado de un equilibrio entre la variedad, la densidad de siembra, la etapa de cultivo, la fertilización, el tipo de suelo y las condiciones climáticas.

La influencia de la variedad

Algunas variedades de cereales son naturalmente más propensas al acame, mientras que otras presentan mayor resistencia del tallo. La selección de variedades con tallos más cortos ha contribuido a reducir parte de este riesgo, pero su rendimiento en campo sigue siendo variable según las condiciones. Una variedad puede tener un excelente desempeño con una densidad moderada, pero mostrar su susceptibilidad cuando la siembra se vuelve demasiado densa. En suelos profundos, fértiles o ricos en nitrógeno, elegir una variedad con buena resistencia del tallo representa una importante ventaja agronómica.

La influencia de la densidad de siembra

Una densidad de siembra excesiva aumenta el número de tallos al final de la etapa de ahijamiento y favorece la competencia por la luz. Las plantas tienden entonces a crecer más altas, lo que puede resultar en tallos más altos, delgados y menos robustos. Este fenómeno es particularmente notorio cuando la variedad ya presenta una resistencia de tallo promedio. Por lo tanto, la densidad de siembra debe considerarse cuidadosamente en función de la fecha de siembra, el tipo de suelo, el potencial de ahijamiento y la susceptibilidad de la variedad.

La influencia de la fecha de siembra

La siembra prematura suele favorecer un ahijamiento abundante y puede adelantar la etapa de espiga en 1 cm. En condiciones de días cortos y poca luz solar, a veces comienza la elongación del tallo, lo que favorece su etiolación. Por lo tanto, un cereal sembrado demasiado pronto puede producir una cubierta vegetal densa con tallos más largos y frágiles. La fecha de siembra debe elegirse según la variedad, el tipo de suelo y el clima local.

La influencia del tipo de suelo

Los suelos profundos generalmente favorecen una alta producción de biomasa. Este vigor puede convertirse en un factor de riesgo cuando la cubierta vegetal se vuelve demasiado densa y el cultivo mantiene un elevado número de tallos. En estas situaciones, los cereales compiten intensamente entre sí, aumentando el riesgo de elongación de los entrenudos. Por el contrario, los suelos menos profundos suelen limitar el desarrollo excesivo de biomasa, reduciendo así el riesgo de acame, en igualdad de condiciones.

La influencia del clima al comienzo del afloramiento

El clima entre la emergencia de la espiga (1 cm) y la etapa de 1-2 nudos influye notablemente en la consolidación del tallo. Las altas temperaturas pueden reducir la elongación y favorecer la regresión de los tallos jóvenes, disminuyendo así la densidad de la copa. Por otro lado, la lluvia favorece la absorción de nitrógeno y puede aumentar la producción de biomasa. Cuando los tejidos del tallo son ricos en nitrógeno, su relación carbono-nitrógeno disminuye, lo que debilita las paredes celulares. En cambio, una buena exposición a la luz solar durante la elongación del tallo limita la etiolación y reduce la competencia temprana por la luz.

La influencia de la fertilización nitrogenada

Los suelos profundos generalmente favorecen una alta producción de biomasa. Este vigor puede convertirse en un factor de riesgo cuando la cubierta vegetal se vuelve demasiado densa y el cultivo mantiene un elevado número de tallos. En estas situaciones, los cereales compiten intensamente entre sí, aumentando el riesgo de elongación de los entrenudos. Por el contrario, los suelos menos profundos suelen limitar el desarrollo excesivo de biomasa, reduciendo así el riesgo de acame, en igualdad de condiciones.

El papel de las tormentas, la lluvia y el viento

El clima entre la emergencia de la espiga (1 cm) y la etapa de 1-2 nudos influye notablemente en la consolidación del tallo. Las altas temperaturas pueden reducir la elongación y favorecer la regresión de los tallos jóvenes, disminuyendo así la densidad de la copa. Por otro lado, la lluvia favorece la absorción de nitrógeno y puede aumentar la producción de biomasa. Cuando los tejidos del tallo son ricos en nitrógeno, su relación carbono-nitrógeno disminuye, lo que debilita las paredes celulares. En cambio, una buena exposición a la luz solar durante la elongación del tallo limita la etiolación y reduce la competencia temprana por la luz.

El papel del riego

El riego puede provocar el acame de las plantas mediante un mecanismo similar al de una tormenta eléctrica. Las gotas de agua pueden quedar atrapadas en las aristas, sobrecargando la espiga y aumentando la inclinación hacia adentro de los tallos. El riesgo aumenta a medida que el cultivo avanza en su ciclo de crecimiento, ya que el peso de los granos se suma a las tensiones que ya sufre la planta. El trigo duro y la cebada son particularmente susceptibles a este fenómeno. En presencia de viento, el agua también puede concentrarse en ciertas zonas del campo, incrementando localmente el riesgo de acame.

¿Qué medidas preventivas se pueden tomar contra el encamado de los cereales?

Para evitar el encamado, es fundamental una gestión constante desde el momento de la plantación, ya que parte del riesgo se acumula incluso antes de que los tallos sean visibles.

  • Elija una variedad adaptada al nivel de riesgo de la parcela.
  • Favorezca las variedades con tallos fuertes en suelos profundos y fértiles o con alto potencial.
  • Ajusta la densidad de siembra a la fecha de plantación para evitar una siembra demasiado densa.
  • Ajusta la densidad al tipo de suelo, ya que los suelos profundos favorecen una mayor biomasa que los suelos superficiales.
  • Evite sembrar demasiado pronto, cuando las condiciones favorecen un ahijamiento excesivo.
  • Gestione cuidadosamente los aportes de nitrógeno para limitar los excesos y evitar un crecimiento excesivo.
  • Mantenga una fertilización equilibrada para evitar el debilitamiento de la estructura de los tallos.
  • Vigile las condiciones climáticas durante el ascenso, el período en el que se acumula la resistencia mecánica.
  • Ajuste el riego durante los períodos más delicados, especialmente cuando las mazorcas de maíz se vuelven más pesadas.
  • Utilice reguladores del crecimiento cuando el nivel de riesgo agronómico lo justifique, sin considerarlos como un sustituto de la gestión controlada de los cultivos.

¿Cómo evaluar el riesgo del encamado de los cereales?

El riesgo de acame puede evaluarse durante la siembra considerando diversos factores: susceptibilidad varietal, densidad de siembra, población de plantas prevista, fertilización nitrogenada y tipo de suelo. Las condiciones climáticas entre la emergencia y la elongación del tallo, junto con observaciones de campo, permiten un análisis más preciso. Las herramientas de cálculo también pueden ayudar a identificar las situaciones de mayor riesgo.affiner l’analyse. Des grilles de calcul peuvent aussi aider à repérer les situations les plus à risque.

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